UN MERCADO INTERCULTURAL

27-10-2006

Elvira Velázquez & Elena Pérez

La boca se hace agua en La Boquería. Si Barcelona es una ciudad intercultural, quizá este mercado sea el mejor ejemplo de ello y lo que le hace único. No hay más que entrar para ver, oler, sentir... todos los países del mundo.

Los colores empezaron a bailar antes de entrar: llenaban la fachada en las vidrieras modernistas de mediados del siglo XIX. Y los colores seguían bailando dentro: el rojo de los tomates, el verde de las papayas, el amarillo de los plátanos, el rosa de la pitahaya, el naranja de los nícalos, el marrón del chocolate y el multicolor de las gominolas.

Los olores nos abrían el apetito: el ácido de las frutas, el salado del pescado, el dulce del chocolate y la mezcla exótica de las especias. Mezcla de olores que confunden y te hacen dudar en qué lugar te encuentras.

El gusto... nos hemos quedado con las ganas, pero volveremos, entre otras cosas, para "deleitarnos" con uno de los "manjares" más "apetitosos" del mercado: los insectos.

Todos los sentidos... todos los países.