ENTRE LIBROS. Encuentros con los autores

La ausencia de la Literatura Infantil y Juvenil en los medios de información
Mª CARME ROCA I COSTA

Es obvia la invisibilidad de la literatura infantil y juvenil (LIJ) en los distintos medios de comunicación. Hace ya algún tiempo -más que considerable- que, escritores, ilustradores, editores, bibliotecarios, libreros y educadores en general, vienen denunciando la falta de atención de los medios hacia la literatura dirigida a niños y jóvenes. Sin embargo, apenas nada ha cambiado y la respuesta continua siendo la misma: persiste la ausencia.

Es obvia la invisibilidad de la literatura infantil y juvenil (LIJ) en los distintos medios de comunicación. Hace ya algún tiempo -más que considerable- que, escritores, ilustradores, editores, bibliotecarios, libreros y educadores en general, vienen denunciando la falta de atención de los medios hacia la literatura dirigida a niños y jóvenes. Sin embargo, apenas nada ha cambiado y la respuesta continua siendo la misma: persiste la ausencia.

A ojos y oídos del lector-espectador no versado o involucrado directamente en la LIJ, es como si ésta no existiera. Sólo hace falta que nos fijemos en los suplementos culturales de todos los periódicos, exceptuando alguna honrosa excepción, es raro ver una reseña, ni qué decir tiene, una crítica, en un suplemento semanal. La situación se hace extensiva a la radio y mucho más a la televisión. Al margen de algunas y pocas publicaciones y programas especializados (en su mayoría locales), la información sobre LIJ es muy escasa.

Lo paradójico del caso es que todo el mundo está de acuerdo en subrayar su importancia y en reconocer su influencia determinante para la formación integral del individuo, así como su aportación a la cultura en general. Lo más chocante, además, es que siendo la producción editorial muy alta en comparación con la destinada a adultos, la presencia de las novedades de LIJ en los medios es casi inexistente.

Pongamos un ejemplo: ¿Quién conocía a Carlos Ruiz Zafón antes de publicar La sombra del viento"? Seamos sinceros: solamente los que habíamos disfrutado leyendo El príncipe de la niebla y otras de sus novelas juveniles. Es una clara muestra de la subvaloración de la LIJ y de su discriminación ya que no se la tiene en la misma consideración que a la de adultos. En el caso mencionado, El príncipe de la niebla obtuvo uno de los premios más prestigioso en literatura infantil y juvenil, el Edebé y en cambio el lector "adulto" prácticamente lo desconocía. Y si eso pasa con un premio...

¿Acaso no es una injusticia? ¿Por qué suceden estas cosas? ¿Quién o qué tiene la culpa? ¿Qué podemos hacer para subsanarlo?

Habíamos acordado en que la LIJ es importante y necesaria... entonces ¿Qué sucede?

Permítanme realizar más preguntas y cuestiones -causas y motivos- e invitarles a participar en el forum sobre el tema:

¿Es que un autor de LIJ no es un autor de verdad?

Creo compartir con muchos escritores de LIJ que cuando cuentas a alguien que eres escritor, puede aparecer en el semblante del interlocutor cierto interés, pero cuando corroboras que escribes para niños o jóvenes, cambia el maquillaje y puedes oír algo parecido a: "Ah, bueno, escribes para niños...". Como si el niño no fuera capaz ni suficientemente sabio para saber aquello que le gusta leer.

Muchos piensan también que escribir para niños entraña una menor dificultad, quizá por aquello de la extensión. ¿Acaso hay que escribir 500 páginas, por ejemplo, para ser considerado un escritor? ¿En qué quedamos, cantidad o calidad?

Otro lastre que arrastran los escritores de LIJ es la producción. Si algunos publican demasiado pueden ser considerados mediocres. Como si ser fértil y bueno no fuera compatible; cabe pensar que tiene una gran imaginación. Quizá el que ha escrito una obra larguísima y "adultísima" bien puede ser una obra maestra, por supuesto, pero también, a lo largo de nuestro periplo lector, todos nos hemos encontrado con auténticos bodrios, por adultos que sean.

A la vista de cómo tratan los medios de información a la LIJ, parece que un autor de la misma y su obra no interesan. No puedo evitar que venga a mi mente algunos programas que se emiten en televisión... La audiencia, claro... será por eso. Y no se equivoquen no estoy hablando de tele-basura, estoy hablando de programas culturales o de "magazines" serios, de los pocos y decentes que quedan. Seguramente los directores de estos programas deben opinar que la audiencia quedaría decepcionada. Y yo me pregunto ¿Por qué no lo intentan? ¿Acaso no es un contingente considerable el grupo mencionado al principio de este artículo? Es decir escritores, ilustradores, bibliotecarios, libreros, maestros o educadores. ¿No son ellos también audiencia?

Si deseamos que nuestra sociedad sea buena lectora debemos empezar desde los cimientos y desde todos los ámbitos. Es fundamental y preciso el cambio de actitud en todos los sectores informativos que han de perder el miedo (¿Lo tienen? A tenor del resultado creo que sí) a hablar de LIJ, de abolir de una vez por todas la barrera -artificial- entre lo que se escribe para niños y jóvenes y lo que se escribe para adultos. No nos engañemos, al fin y al cabo estamos hablando de literatura.




Mª Carme Roca i Costa



 

 

 

 

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