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Nací en Mataró (Barcelona), en 1948, pero sólo he vivido allí los primeros 17 años de mi vida. Después he residido en Barcelona, Madrid, Roma, de nuevo Barcelona, Santa Coloma, otra vez Barcelona y, finalmente, desde hace veinte años, vivo en Sant Cugat (Barcelona), con mi esposa Teresa, profesora de sociología, y nuestro hijo Miquel de 21 años quien, este curso académico, finalizará sus estudios de Bioquímica. Estudié ingeniería (ese oficio que consiste en utilizar el ingenio para resolver problemas): aeronáuticos (Madrid), nuclear (Madrid) y aerospacial (Roma) pero, empeñado en vivir en "cerca de Mataró", me empleé como ingeniero de sistemas en una multinacional informática en Barcelona. He estudiado también un postgrado en "Psicología aplicada y psicotecnia" y el primer ciclo completo de Ciencias Económicas. Paralelamente a mi actividad profesional como informático, he sido profesor de la Facultad de Informática de Barcelona desde su creación en 1977. Obtuve también el doctorado en Informática y, al llegar a los cuarenta años, se me ocurrió (pudo ser fruto de una perturbación psicológica...) dejar de ganar dinero en la industria privada y dedicarme a tiempo completo a mi actividad universitaria. Ahora soy catedrático del departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad Politécnica de Cataluña y, como tal, he escrito diversos artículos científicos, varios libros de texto y muchos artículos de divulgación científica. Pero, imagino que no estoy en este foro por nada de esto. Soy de una generación que no dispuso de televisor hasta los 14 ó 15 años. La lectura era, y sigue siendo, el mejor pasatiempo para mí. Recuerdo que, a los 9 años, cuando quise leer por primera vez uno de esos libros que leían los adultos, me arriesgué a amontonar sillas para alcanzar la estantería más alta de la casa de mis padres donde encontré los libros de ciencia ficción: mi padre es una de esas escasas personas inteligentes y de mentalidad abierta que leía ciencia ficción en la España de los años cincuenta. El primer libro que tomé era "Amos de títeres" de Robert A. Heinlein en la edición de Nebulae con el sugestivo título "Titán invade la Tierra". Quedé enganchado de por vida a la ciencia ficción. En mi periodo de estudiante universitario aprendí que la cultura incluía otras lecturas posibles que no eran de ciencia ficción: de Joyce a Proust, pasando por Musil, Borges, Celine, García Márquez, Mailer y tantos otros. Pero luego no me costó nada descubrir que se podían simultanear las lecturas "cultas" con la ciencia ficción que seguía divirtiéndome y, sobre todo, siendo un gran estímulo intelectual: el mundo y la sociedad no tenían por qué ser como eran, había otras posibilidades imaginables. Luego edité mi fanzine KANDAMA y, en 1986, cuando el Grupo Z creó Ediciones B, me llamaron para que les dirigiera la colección de ciencia ficción: NOVA. Un chollo: me financiaban el hobby. En la ciencia ficción paso hoy por ser especialista, crítico, editor, traductor y autor. En 1996, cuando aún no había llegado a los cincuenta años, la Asociación Española de Fantasía Ciencia Ficción me otorgó el Premio Gabriel "a la labor de una vida", cuando aún me quedaba y queda (¡espero!) mucha vida para dar bastante guerra en ése y otros campos. Soy bilingüe: escribo y publico en catalán y castellano. Además de la labor editorial para NOVA, he preparado antologías de la ciencia ficción española, una "Ciencia Ficción: Guía de lectura" (1989) que, en 2004, verá su versión corregida y ampliada, e incluso escribí una tesis doctoral sobre cómo la ciencia ficción ha imaginado el futuro de la sociedad gracias a la informática, una obra cuya versión "para el gran público" ha de aparecer, también en 2004, como "Informática ficción". He escrito relatos y novelas, siempre de ciencia ficción. La novela "Testimoni de Narom", que yo mismo redacté en catalán y fruto de una colaboración con el canario Pedro Jorge Romero, ganó, en 1998, el Premi Juli Verne en la Nit de les Lletres Andorranes. Mi novela más reciente es "El otoño de las estrellas" (2001), escrita también al alimón con Pedro Jorge Romero. Y, last but not least, he impulsado, en mi universidad, la asociación UPCF ("Unidos Por la Ciencia Ficción") y, sobre todo, el Premio Internacional UPC de Ciencia Ficción lo que me obliga a leer, cada año desde 1991, de agosto a octubre, más de un centenar de novelas de ciencia ficción escritas en catalán, castellano francés o inglés que concurren al Premio. Justo "castigo" para alguien que dice tener como principal afición la lectura... |
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